A ver nena, que te pierdes. Descansa la cabeza, que te va a estallar. Deja de pensar, que sabes que piensas demasiado. Y no imagines, tienes demasiada imaginación. Seamos francos (bueno, francos no, que da como mal augurio ése nombre en éste país). Seamos sinceros, o al menos sé sincera contigo misma, que eres lo único que te queda al final del día, o al menos siempre has sido lo único que te quedaba. Las cosas van bien. Cielo, mírate, tienes una sonrisa preciosa éstos días. Haz recuento, ¿cuántas carcajadas has soltado en los últimos días? Nena, las cosas van bien, te van bien, y sabes que eres feliz. ¿Por qué preocuparse?
Mira a ésos ojos, que ahora están más claros.
Nena, sé fuerte. Confía. Las cosas irán bien.
A unos días de cumplir diecinueve (vaya número feo) parece mentira que haciendo recuento del último año lo mejor se concentre en los últimos meses.
Pasan las horas y creo que se me va un poco la cabeza. Odio el número diecinueve, pero en realidad estoy deseando cumplirlos ya.
He descubierto y empezado muchas cosas éste año.
He aprendido que no estoy sola, no del todo al menos, y éso es bueno.
He aprendido que la lucha no es un sueño, es un hecho.
He descubierto mundos inmensos y maravillosos.
Y ahora, en fin, estoy en proceso de aprender que lo que tenga que ser será, que las cosas pasan por algo, que nada está desatado en el destino, que puede que exista un destino de verdad, por más que podamos cambiarlo de alguna manera siempre. Ahora me toca aprender a confiar, a ver si soy capaz, en las personas que me rodean y que sé que me quieren a bien.
¿Cosas nuevas?
Bueno, me llevo una familia recuperada. Muchos nuevos libros leídos. Grandes grupos y cantantes descubiertos y redescubiertos. Una ciudad preciosa que siempre ha estado ahí y que ahora me espera realmente con los brazos abiertos. Un grupo de personas luchadoras en un pueblo que yo creía apagado.
Me llevo unos primos maravillosos, que ya no son sólo primos, ahora son amigos, e incluso mejores amigos.
Me llevo una hinchazón de pecho cada vez que ésos primos cuentan las cosas buenas que les pasan.
Me llevo, o más bien mantengo, pero multiplicada por mil, la amistad con una punky y un locuelo a los que adoro como a nadie. (Mi anarca y mi sonrisa, os adoro, éste año me tatuo nuestra fórmula, ya lo sabéis).
Me llevo algún que otro viaje.
Éste año... he aprendido que se puede hacer mucho más de lo que se hace. He conseguido mi ansiado tatuaje, "si quieres cambio verdadero, camina distinto", por fin puedo decir que no como animales (¡en marzo hago un año!), y estoy en una lucha constante salvando perros, que puede sonar a tontería dado que mucha gente lo hace, pero a mi me llena el alma.
De todo lo nuevo, lo mejor :
Los días en Madrid con mi primo Jorge, tras haberle recuperado.
La Navidad con mi familia, Kleff y Paco.
Estar en clase con mi mejor amiga.
El feminismo y la lucha de María Juárez.
El orgullo que siento cuando mi primo Borja se mueve y hace cosas nuevas.
Mi querida Pandora, que por fin está fuera de ése sitio horrible y duerme calentita cada noche.
El carnaval con Ana Verde, Nika y Chechu.
El día de playa con los compañeros de clase en verano.
Haber tenido unos días en mi pueblo a Aitor y Joao.
Mis compañeras de ANIMAEX.
Y también a una perla, un amarillo, o un alma gemela, o algo así, cada uno que lo llame como quiera.
Es curioso como al hacer recuento sólo me acuerdo de las cosas buenas, o quizás sólo quiero acordarme de las buenas, en fin, quien sabe.
El viernes más y mejor, que ya tengo una parte preparada.
¡Feliz San Valentín queridos, quereos sin dejaros el sueldo, que estamos en crisis, ya sabéis!

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