domingo, 2 de febrero de 2014

Cientocinco.(hoy no paro)

Shh, estoy jugando a estar dormida.
Es lo que hacen las buenas hijas para que las madres no se preocupen en si la niña tiene problemas o sólo está nerviosa por su examen de mañana.
Por supuesto es un secreto, nadie es tan idiota de hacerse el dormido y publicar en su blog a la vez. Nadie da para tanto.
Porque hacerse el dormido tiene más arte del que parece.

Uno se hace el dormido para esquivar a los padres.
Uno se hace el dormido para escuchar al amigo que vuelve tarde a casa y sentirse tranquilo al sentirlo bien.
Uno se hace el dormido para que el polvo de anoche se largue sin molestar.
Uno se hace el dormido para que el amor de su vida lo observe "dormir" y así sentir sus ojos en los párpados, la boca y la piel.
Uno se hace el dormido para no tener que hacer como que ha oído el despertador y va a ir a la rutina diaria.
Uno se hace el dormido para no esperar un mail que quizás nunca llegue.
Uno se hace el dormido cuando piensa demasiado, porque sólo cuando no hay nada se puede dormir de verdad.

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