sábado, 8 de febrero de 2014

Cientocatorce. (una directa)

Y ahora toca una de ésas que te sacan una sonrisa y te hinchan el pecho.

Hay veces que pasamos años conviviendo en muchas ocasiones con personas a las que creemos conocer, pero de las que realmente sabemos tanto como para, como mucho, rellenar una cuartilla como lista de cualidades. Pero con letra grande.
El tiempo lo pone todo en su sitio. Y lo mejor no es redescubrir a algunas personas que aunque siempre han estado ahí nunca han significado tanto como lo hacen ahora.

Cuando quieres el corazón se te hace más grande, desde luego, y en los últimos meses mi corazón está creciendo por momentos. Una de las personas que lo están haciendo crecer es un primo al que veía al menos una vez al mes y con el que cruzaba unas 20 palabras por año, como mucho. De repente está ahí, pero de verdad, y me doy cuenta de qué humano es. De sus miedos, sus ganas, sus ilusiones... aunque de ilusiones siempre lo he visto un poco escaso. Nunca creí que su sufrimiento pudiera hacerme tanto daño. Nunca creí que iba a sentir ésa necesidad de ayudarlo a lograr sus metas. Y aquí estoy, escribiéndole una entrada cursi en el blog, para decirle que me encanta verle sonreír, o más bien escribirle, porque a mi no me gusta decir cosas cursis en voz alta.

Quería decirte, querido primo, que me apasiona verte ilusionado otra vez. De golpe, con la asociación, te veo con ganas. Ganas de aprender, de crecer, de descubrir, de moverte. Sabes que me hincha de orgullo saber que tiras para la izquierda, pero lo que me hace feliz de verdad es ver cómo te chispean los ojos.

No te rindas. No lo hagas, no dejes nunca de luchar. No luches por causas en las que no crees. Luchar conlleva amor, no lo olvides, ama cada cosa que hagas en tu vida, y muévete por hacer las cosas que amas, siempre. No lo "dejes estar", no te conformes, el mundo necesita corazones como el tuyo.

Gracias por ayudarme a recuperar a una familia maravillosa a la que tenía escondida en alguna parte de mi corazón.
Gracias por enseñarme que nunca es tarde para querer.

Eres grande Borji, lo eres de verdad.



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