miércoles, 5 de febrero de 2014

Ciento-once (hoy una de magia).

Magia

¿Existe acaso?

Debe existir porque soy de las que la siente.
Sí, la magia se siente.

Nada de trucos.
Nada de cartas.
Nada de pobres conejos, que corresponden al campo y no a las chisteras.

Simplemente magia.
Sencillamente magia.

Mágico, como que te llueva encima después de un día de mierda,
como si el cielo quisiera limpiar tus malos pensamientos.
Mágico, como el que te saca una carcajada a las dos de la mañana. (Así, sin más.)

Magia es que alguien te mantenga una sonrisa en la cara.

Me lo imagino como los malabaristas que mantienen nosecuantos platos dando vueltas a la vez.
Parece una tontería, pero, pensadlo, ¿en cuantas caras sois capaces de mantener una sonrisa?
No de hacer sonreír, eso lo hacemos muchos, de mantenerla, a lo largo de una conversación de unas dos horas, quizá un poco menos. Si algo tiene de bonito ésto de las sonrisas que se mantienen es que además se llevan el tiempo sin tener en cuenta nada más. Que las noches dejan de ser noches, y las mañanas dejan de ser mañanas, como si al día siguiente no hubiera clase.
Éso es maravilloso.

Magia es..., la mirada de un animal agradecido. Que te hincha el alma.
Magia es la luz, las personas que son luz.
Que ya lo dijo Galeano, "el mundo es un mar de fueguitos" y con él quedaba claro que algunos fuegos "arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende".

Magia son las brujitas, y los brujitos, que aparecen de la nada (¡plof!) y nos llenan de luz las noches.
De la luz de las estrellas, y de la luz de la luna llena.
Una luz sana, quiero decir, nada de halógenos de psiquiátrico ni de flexos de noches de estudio.
Una luz como la del sol, pero más constante, más dulce, a la que puedes mirar fijamente y morirte de ternura, sin tener que poner la mano de por medio para que no te moleste.
(La luz de la magia nunca estorba)

Bien pensado, debe existir.
La magia, digo..., porque si no existiera no habría brujitas, ni brujitos. Y los hay (vaya que si los hay).
Es magia encontrar a un brujito de los que hacen luz de la sana.

Es magia sonreír después de un día de mierda.

Es magia, y nada más.



(Y como me susurró Frida anoche)
 "Enamórate de alguien que te mire como si quizás tuvieras magia".

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