lunes, 20 de junio de 2011

trentainueve.




Cuando eres joven te dedicas a divertirte continuamente, luego creces, y aprendes a tomar decisiones para sobrevivir y no romperte en mil pedazos. En la vida no hay red, ni arneses de seguridad, hay cuerdas atadas esperando que las puedas desatar, porque todos sabemos que el camino es largo y que no hemos llegado a vivir la mitad porque somos los niños de hoy, pero los hombres del mañana, somos una sonrisa de vacaciones instantáneas.
Desde que nacemos no tenemos la misma personalidad, pero si el mismo carácter, y todos sabemos perfectamente cómo es el de nuestro compañero. Y eso, se ha forjado a través de estos cuatro años juntos.
Sabemos que hemos llegado al fin de un camino pero no al final de los caminos. Nos queda mucho por aprender y vivir, nos queda muchas personas a las que conocer, nos queda demasiado por estudiar y muchos cursos que cerrar pero sinceramente merece la pena.

Merece la pena seguir adelante. Echaremos de menos el pasado, pero siempre podremos mirar hacia él con una sonrisa, y recordar, juntos, todo lo bueno.

Cuatro años dan para mucho. Han pasado muchas cosas buenas, y, por ley de vida, también algunas malas. Hemos reído mucho, llorado a veces, y hablado demasiado.

Quienes más han sufrido esas palabras de más han sido nuestros profesores, y por eso queríamos recordarles con cariño.
Durante los cuatro años que han pasado, quienes más paciencia y dedicación nos mostraron fueron Enrique, Manuel, y Domingo. Nos han enseñado mucho, y creo que han aprendido algo de nosotros. Veros casi todos los días y teneros como profesores, ha sido un enorme placer.
De otros años, recordar a nuestros tutores Rocío y Juan Carlos, a Ángel, a Sofía, a Ana, a Hernando y a Trini, y a tantos otros gracias por todo el tiempo dedicado.

De este año, darles las gracias por la paciencia y el esmero a todos, Juana, María, Enrique, Manuel, Enrique Pozo, Pando, Virginia, Leonor, María José, Marisa,Domingo, y a nuestra tutora, por supuesto, gracias por todo Adelaida.

También quisieramos acordarnos, con mucho cariño, de aquellos compañeros que se quedaron por el camino, Cristobal, Nono, Juanjo, María, Juandi, Alberto, Juan, Carlos,... y mandar un saludo a nuestros compañeros de portugués, Dimas, Lucía y Thainá.

Por recordar anécdotas..., creo que no tendríamos suficiente con un día entero para contarlas todas. Agradecemos con especial cariño las excursiones, Gibraltar, Madrid, Londres, por supuesto, Trujillo... De ellas no nos quedan sólo recuerdos maravillosos, sino también las cosas que allí aprendimos, que fueron bastantes.

Comentábamos, el otro día, aquella vez en la que el año pasado, un antiguo compañero de clase, se escondió en el aula y permaneció en el armario casi una hora entera, hasta que, al descubrirlo, se nos informó de que había “una presencia extraña” en la clase.
Trastadas, como veis, ha habido varias. Más de las que podamos recordar, me atrevería a decir.

Momentos memorables, y palabras y frases inolvidables, hay muchas también. No creo que olvidemos nunca las “funciones” o el hecho de que “las camaras son falsas”. Como tampoco olvidaremos las sonrisas y risas que éstas cosas nos causaron (y causan).

Éso es algo de lo que los profesores (y con toda la razón) siempre se nos han quejado. Hablamos y nos reímos demasiado. Pero, con perdón, he de admitir que aún con todo, nos sigue encantando hacerlo.

No nos iremos de éste curso sin seguir sintiendo esa unidad que siempre, creo, hemos sentido. Siempre recordaremos la eso con una María José sonriente y creída; una Claudia decidida y charlatana; una Carol dulce y graciosa; espero que también se acuerden de mí, que creo que me llevo el mérito de la más protestona, o algo así...; también nos queda Olivia, deportista envidiable, al igual que Celia. Juan Carlos y Lorenzo con sus chistes constantes, Javi con sus raps y Cabezudo con sus notazas. Dani y sus locuras, que nunca pasan desadvertidas. Fran y Salcedo, quizá los más callados, pero igualmente geniales, sin par. Asier y su mega sonrisa acompañada de los pulgares arriba. Alfonsy y Laura, compañeras inseparables, las que intentan asentar la cabeza del grupo, siempre sonriendo. Las dos Patricias, un poco dispares, la una alocada y chinchorrera, y la otra callada y un poco más sensata. La otra cabeza sensata de la clase, Mercedes, que es la que menos tiempo lleva con nosotros. Por supuesto, no puede faltar Tamara, que “nunca” habla en biología. Azucena y sus frases para el estado del tuenti. Y, por último pero no menos importante, nuestro “comedy show”, Eva, que siempre consigue sacarnos una sonrisa, incluso en los peores momentos.

Se trata de mucho tiempo y muchas cosas acumuladas, pero, como ya he dicho, seguiremos paso a paso al futuro, manteniendo las sonrisas a base de los grandiosos recuerdos que nos llevamos.

Para finalizar, quisiera decirles a mis compañeros, lo que son y han sido ellos para mí, por eso me he tomado la libertad de alargar un poquito este discurso con una nota personal.

Hemos pasado muchas cosas juntos, y me acuerdo y acordaré siempre de todas. Pero, la que siempre será la mejor, la más importante, es la primera de todas. Esa cosa por la que hace ya bastante quería daros las gracias.


¿Sabéis? Siempre decías que os gusta mi personalidad y mi forma de ser, pues bien, soy como soy gracias a vosotros.
Conocéis mejor que nadie mi historia, y sabéis que cuando llegué al instituto, no estaba en mi mejor momento, ni venía de un lugar digamos, agradable.
Cuando llegué, he de confesarlo, tenía un miedo terrible. Miedo a lo que viniera, miedo a la gente, al qué me iba a encontrar.
Pero entonces, lo primero que ví al preguntar por el aula, fue como un grupo enorme de chicas maravillosas se acercaban en corro con una gran sonrisa a presentarse. Luego, bueno, mucho tiempo y paciencia.
Aún así, poco o poco empecé a hablar con vosotras primero, con vosotros después.

Fuisteis vosotras y vosotros los que me devolvieron la fe en la gente, sí, en la gente, en el presente y en el futuro. Fuisteis quienes me demostraron que había gente muy buena en el mundo. Me recordasteis el significado de la palabra “amistad”, “amor”, y “cariño”, y conseguisteis que entendiera que ir al instituto no tenía por qué ser una tortura. Me enseñasteis que el problema no estaba en mí.

Me apoyastéis, quizá sin ser conscientes del todo, desde el principio, y tengo el orgullo y la suerte de poder decir que aún seguís haciéndolo.

Sé que me va a costar mucho ir día tras día a clase sabiendo que no veré vuestras sonrisas, porque, desde que en segundo aprendí a reproducir las mías propias, las vuestras son mis favoritas.

Pensé que ,decir esto, tenía que hacerlo esta noche, por que es algo especial, al menos para mí. Creo que sabéis que no soy la clase de persona que muestra sus sentimientos como un libro abierto, por eso sobra decir que es muy posible que estas palabras no vuelvan a salir de mis labios.

Con vosotros volví a la vida, sí, por todo lo que ya he dicho, por que me devolvisteis la confianza en lo bueno. Desde entonces y hasta siempre estáis y estaréis en la lista de personas sin las cuales me será difícil contar mi historia y perseguir mi futuro.

¡Os quiero paella!

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