-¡¡Basta!!-bramó Snape-.¡Está muerta!¡Muerta!
-¿Qué te ocurre, Severus?¿Remordimiento, acaso?
-Ojalá... ojalá estuviera yo muerto...
-¿Y de qué serviría eso?-repuso Dumbledore con frialdad-.Si amabas a Lily Evans, si la amabas de verdad, está claro qué camino debes tomar.
...
-¿Lo ha mantenido con vida para que pueda morir en el momento más adecuado?
-No pongas esa cara, Severus. ¿A cuántos hombres y mujeres has visto morir?
-Últimamente, sólo a los que no podía salvar-respondió Snape. Se levantó y agregó-:Me ha utilizado.
-Y eso ¿qué significa?
-He espiado por usted, he mentido por usted, he puesto mi vida en peligro por usted. Se suponía que todo eso lo hacía para proteger al hijo de Lily Potter. Y ahora me dice que lo ha criado como quien cría un cerdo para llevarlo al matadero...
-Me emocionas, Severus-repuso Dumbledore con seriedad-.¿No será que has acabado sintiendo cariño por ese chico?
-¿Por él?-se escandalizó Snape-.¡Expecto patronum!
Del extremo de su varita salió la cierva plateada, se posó en el suelo del despacho, dio un brinco y saltó por la ventana. Dumbledore la vio alejarse volando, se volvió hacia Snape y, con lágrimas en los ojos, le preguntó:
-¿Después de tanto tiempo?
-Sí, después de tanto tiempo-dijo Sanpe.
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