No es la clase de cosas que escribe uno en una entrada de un blog, pero es que la sensación de amor puro y absoluto que he sentido gracias a su voz, sus letras y la inmensidad del agua salada que (creo) demasiado poco valoramos,... todo éso me ha hecho destilar felicidad.
Paz y felicidad. Cuán curioso que es meter los pies en el agua congelada y pensar, al otro lado del océano está la bella Buenos Aires, mi querida América, mi ansiado futuro y mi soñada libertad. Curioso y triste, en parte, o más bien melancólico. Puede ser que mi querida prima tuviera razón y la melancolía sea también un sentimiento de felicidad.
Desde luego, cantar "vuelve, que te están confundiendo con las flores que adornan los defectos de mi casa, donde aún hablo de ti" mientras escuchas el murmullo del mar, como animándote a seguir...es increíble.
Es en esos momentos en los que uno se siente intocable, inalcanzable, invencible.
Son esos momentos los que me dan la seguridad para seguir adelante con todas las locuras que tengo en la cabeza.
En esos momentos es en los que sé que puedo volar si quiero.
Es mi manera de saber que soy la luz que ilumina la oscuridad.
"Pies, para que los quiero, si tengo alas para volar."
Me llena de vida el mar, la playa, la arena que se te mete hasta en las orejas.
Me llena de vida la inmensidad. Creo que es la única masa gigante que no me da miedo.
El universo, por ejemplo, me aterroriza, tan grande, ahí, sobre nosotros...
Me llena de vida la inmensidad. Creo que es la única masa gigante que no me da miedo.
El universo, por ejemplo, me aterroriza, tan grande, ahí, sobre nosotros...
Pero el mar no. Qué se yo, cosas de locos probablemente.
Y hago aguas cuando llevo mucho tiempo sin el olor a sal. No puedo imaginar una casa futura demasiado lejos del mar. Me encantaría ver a mis hijos corriendo por la playa un rato cada día. Debe ser maravilloso crecer rodeado de su arrullo.
¿Qué será que nos da para que nos guste tanto volver? Para mí es por lo del agua y la vida. Ya se sabe, donde hay agua hay vida, y claro, gente de interior que de repente se encuentra ante tal masa de vida, que late, respira por si misma, va y viene, como queriendo tocarte pero no atraparte para siempre, fluyendo con o sin ti, bajo, sobre o al rededor de ti. Simplemente fluyendo.
El mar, la música, los libros, el amor y la libertad.
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