Sueño con tu miel y me entra sed.
Sed de tus besos inalcanzables.
Por que me dan ganas de volver y robártelos (¿por la fuerza?),
de clavar mis ojos en esos que me han hecho apartar la mirada tantas veces en tan poco tiempo y decirte:
"Me pones. Mucho.
Me matas."
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