lunes, 27 de octubre de 2014

Cientocincuentaicuatro.



Ayer me ganó el miedo,
Hace meses me ganaste tú,
Hoy, hoy escribo para dejarlo ir,
al miedo,
a ti,
al miedo a reencontrarme
contigo.




Hoy escribo, como tantas otras veces para ti,
y para todas esas mujeres que sentimos que nos duele tu ausencia
más allá de nuestro imaginario feminista,
libre,
amable y sin ataduras.
De repente, sigues estando ahí.
Más fuerte que mis ganas de ir al museo de al lado,
más fuerte que mis ganas es mi miedo a encontrarte.
Peor que caer a las vías del metro,
peor sería encontrar tu mirada en el andén de enfrente.

Jode, pero de repente, me doy cuenta de que duele pensar que antes de irte para siempre no empleaste ni un simple adiós, ni una nota, ..., nada.
¿Por qué? Porque puedes.
Así de simple y jodido.
La política no me ha dado sólo a personas que me abrazan,
que me apoyan,
que me sonríen cada día y que comen a mi lado.
La política me ha dado todas las respuestas que tu me negaste durante meses.
No quiero tenerte rencor, pero tampoco puedo evitarlo.
No quiero pensar en ti, pero de repente apareces como una oleada de frío y me hielas la sangre inhibiendo la adrenalina que me dan el pañuelo y la capucha, o el calorcito que me aporta escuchar a la gente de mi alrededor hablar en lenguaje inclusivo.

No voy a mentirme. Soy feliz, mucho.
Pero de repente, me dueles, otra vez, y quisiera matarte por ello. Así de simple.

He cambiado,
ahora tengo flequillo, y me he rapado los lados de la cabeza.
Lo odiarías, pero eso solo hace que me guste más.
Ya no llevo las gafas lilas,
ahora directamente me pinto la cara de morado.
Me pinto el cuerpo de morado.
Y sangro morado cada vez que dedico un segundo a escribir sobre/para ti.

Somos mas fuertes que eso.
Hemos creado hermandad y sé que podemos con gente como tu.
Aunque llevéis historia de ventaja, ésta vez no ganaréis.
(No más.)

Las entrañas gritan,
sin paciencia,
histéricas ya.

La voz no se nos quiebra,
porque ahora nos tenemos unas a las otras para cuidarnos con miel y caricias.

He cambiado el terciopelo de tus palabras vacías por el suave viento que agita el pelo de mis hermanas, que acaricia sus pieles de roble,...
He cambiado los castillos en el aire por la tierra que protege las raíces de nuestra historia, escondida, empapada, agotada, pero fuerte, asentada, y lo suficientemente firme como para soportar una y mil tormentas más.

He crecido en el momento en que he comprendido que soy aire,
que soy tierra,
que soy agua,
soy fuego.

Un poco de vientos lejanos,
(de eso que llaman recuerdos)
no apaga un incendio interior como el que vivo,
como el que siento ya cada día...

No volveré a pensar que me faltas.
No volveré a querer mucho, "porque cuando quiero mucho quiero mal".

El amor es algo más que planear un futuro en una tarde de domingo.
El amor es algo más que escuchar la misma música.



"Roma, al revés, es política."

Somos fuertes.

"Somos muchas, somos tantas, somos cada vez más."

sábado, 13 de septiembre de 2014

Cientocincuentaitres.

El día que entendáis.

El día que entendáis que ya no nos calláis más.
El día que dejéis de negarnos.
El día que aceptéis que nacimos de vuestras ruinas.
El día que entendáis que vinimos para no irnos más.

El día que abráis los ojos,
el día en el que dejéis de pedirnos explicaciones,
el día en que nos miréis a la cara, y no por encima de vuestros sucios hombros.

El día que abráis los oídos entenderéis
que crearemos nuestra propia banda sonora
que cantaremos nuestras propias melodías
que gritaremos siempre nuestras letras.

El día que recordéis la existencia de vuestro sentido del tacto,
quizás,
ese día quizás sintáis por qué nuestros abrazos nos llenan de vida,
por qué no podéis destruirnos con vuestras hirientes palabras,
por qué encontramos en nuestras compañeras la cura a vuestra cruda realidad.

El día que recuperéis el olfato,
el día que descubráis las flores que no pudisteis matar,
el día que entendáis a qué huele la libertad.

El día que completéis vuestra mente,
el día que olvidéis el tiempo,
el día que dejéis de planchar,
de obedecer,
de callar,
...


El día que entendáis que son más fuertes nuestros sueños que vuestras costumbres,
el día que miréis el arte como a la emoción, y no como una inversión,
el día que perderos en el campo signifique encontrarse con al vida, y no huir de ella,

el día que fuméis flores,
el día que os afeitéis el bigote,
el día que leáis algo que no sea un best seller,
el día en que miréis a las mujeres, niñxs y animales como iguales,
el día que os olvidéis de competir....

El día que descubráis que vuestra rutina no arruinará nuestras vidas.




viernes, 11 de julio de 2014

Cientocincuentaidos.

Hola mis niñxs , esta es para vosotrxs;

Sabéis quien es Extremoduro, porque os lo he puesto como mil veces. Sabéis quien es tita Inma, porque nadie os quiere como ella.

Hoy, a sus 19 años, vuestra madre ha vivido uno de los mejores momentos de su vida, y no ha podido evitar pensar en vosotrxs.

Extremoduro, con luna llena y en directo, y con la gran Inma Venegas del Castillo..., simplemente ha sido mágico.

No solo he pensado en vosotrxs, no he podido evitar acordarme de personas a las que quiero con el alma, aunque ya no estén a mi lado.
Sé que nadie le escribe a sus hijxs a los 19 años, pero yo ya os siento, y necesitaba contaros esto.

No lo sois aun, evidentemente, pero algún día  seréis mi vida y se que os querré contar lo vivido esta noche.

Para mi, hoy ha empezado mi verano. 2014, que año mas bonito.
Este invierno he vuelto a abrazar,  con el cuerpo y con el alma, a nuestra familia. Este año he conocido al amor de mi vida, aunque nunca cuajó del todo, aunque ahora me odie, se que os hablaré de él, porque a pesar de todo lo malo es una persona maravillosa. Este año conocí a vuestra tía Inma, a quien espero no dejar escapar nunca mas.
Y ahora empieza lo bueno.
No os dejéis decaer mis amores, la juventud es hermosa. Recordadme, si lo olvido, que tenéis que vivirla de lleno para crearos como seres humanos que sois.

Hoy he sentido que empieza mi verano, viendo a uno de mis grupos favoritos dándolo todo a sus cincuentaitantos añazos, con la luna llena iluminando un cielo despejado, y con una gran mujer a mi lado.
Energía, mis amores, solo eso.

He conocido a una mujer que me ha quitado el aliento, y no he podido mas que recordar un consejo que leí esta mañana "no pidas amor, solo ama". Amad con toda vuestra alma, a veces duele, pero eso es lo que nos hace realmente humanos.

A vuestra madre, que al menos de momento no la gusta mucho que la toquen, le ha hecho feliz darle la mano a una desconocida que ha aparecido a robarle el corazón cuando pensaba en ese amor tan profundo que nunca llegará a nada, y en esa persona en la que no debería pensar.

No lo olvidéis nunca, amad, amad como vellacos, como animales, como niños y niñas que sois, eso os hará inmensxs.

La energía que os darán ciertos momentos no se reemplaza por nada.

Llenaros de musica y de libros, en vivo y en directo.

Bailad.

No crezcáis nunca del todo, no merece la pena.

Amad, aunque sea a unx desconocidx durante unos minutos.

Viajad, eso os dará conocimiento, y el saber os hará libres.

Y recordad siempre que una bruja pelirroja (aunque de bote) os recuerda en sus momentos de éxtasis, y os espera desde los 19.
Sois personas grandes, y ganaréis la vida a lo normal.

"Ama, ama y ensancha el alma".

Os quiero.

jueves, 10 de julio de 2014

Cientocincuentaiuno.

Hay veces que olvido todo lo anterior,
y me da miedo.
Es de esas veces que me siento un poco,
un poco vacía, un poco asustada, un poco feliz.

Un poco.

Esas veces suelo olvidar los enfados
(y esas veces te echo de menos, para que engañar(-me-nos))

Noches largas, de ni frío ni calor.
Sudor en la espalda hielo en los pies.

Si, soy de esas personas que para hacer el amor se deja calcetines.

Recordarme a mi misma que no debo echar(te) de menos me hace gracia,
al menos estas noches de olvido me hacen reír.

No funciona del todo, porque hilo,
hilo mucho y mal y pienso que es como si tu me hicieras reír.

Tranquila, eso nunca pasara, no de nuevo.

Soy feliz, eso es bueno.
Y aunque tengo ganas de andar por las calles de Madrid,
aunque sea maldiciendo el despertador o mi lentitud y llegando tarde a clase,
hoy soy feliz.

Soy feliz en Huelva, soy feliz con ella,
pero siempre su sonrisa me recordará a la tuya , y eso me hará intentar no echar(te) de menos, y por ende, me reiré.

Ella, en fin, es otro capitulo.
Seguiremos mañana.
Buenas noches.

sábado, 5 de julio de 2014

Cientocincuenta.

Llevo unos días sintiendo frío cuando entro en la cama.
Es Julio y vivo en Extremadura, pero uso pantalón largo y camiseta de invierno como pijama.

Los calcetines gordos son otro tema, no puedo prescindir de ellos ni de día.

Por las noches me arropo con mi edredón y dejo a los perros subir a la cama, se supone que los seres vivos dan calor.
Pero son las cuatro y media de la mañana y sigo teniendo frío.

No lo entiendo.

No se bien que me pasa. Bueno, si lo se, pero no quiero pensarlo. No me gusta sentir que me han ganado. No me gusta sentir que se burlan de mi y no puedo hacer nada para evitarlo.

Es como fue entonces, pero peor. Ahora no es en los pasillos del instituto, ahora es en el salón de un piso, en internet, en mi cabeza, en todas partes.
Ahora no es gente a la que odio.
Ahora no es solo por las mañanas.

Ahora no son insultos, ahora es silencio.

Es como fue entonces, pero peor.

Pero no me pasa eso porque no quiero pensarlo. Siento que me gana cada vez que me dejo ir y lloro.
Siento rabia.
Siento dolor.

Tengo ganas de hablar pero ante mi solo hay una pared contra la que me choco una y otra y otra y otra y otra vez, simplemente no puedo parar de intentarlo.
Soy como una mosca ante un ventanal enorme.

"Me da miedo la enormidad donde nadie oye mi voz."

domingo, 29 de junio de 2014

Cientocuarentainueve.

Creer o no creer, a veces ésa es la cuestión.

Lo peor para una persona orgullosa, creer en alguien equivocado.
Lo mejor para la misma, darse cuenta de que la fe huele a mucho más que incienso rancio de iglesia románica.

Creer.

Creo en la Revolución, en todas sus formas.
En la Revolución en mi, en el campo, en la ciudad, en cada obra de arte que admiro, cada canción que canto, cada ritmo que bailo, cada vez que palpito…,creo que vivir es revolucionar, creo en no caer en la trampa de la supervivencia.

Sobrevivir me suena a cemento.
Sobrevivir me suena a máquinas. Y las máquinas son muerte. (Porque soy una comeflores)

Creo en la mano que te levanta cuando te caes, 
creo, de hecho, más en ésa mano que en la que te empuja hacia el abismo.
Creo que las personas destructivas se intentan convencer a sí mismas de que lo consiguen,
creo que olvidan que tenemos alas.

Creo que olvidan que somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar.

Creo en las muestras de cariño espontáneas que nos enseñan a las escépticas como yo que el contacto físico puede ser agradable.
Creo en los abrazos que no doy.
Creo en el sol, pero siempre con la luna. (Por separado no funcionan)

Creo en mis ciclos. Creo en mi cuerpo. Creo en mis ideas. Creo en mi útero, así como  en el de todas las mujeres. Creo en mi libertad y en mi resistencia, así como en la de todas las personas.


Creo en mi, y, sobretodo, en las personas a las que amo con toda mi alma. (Aunque siempre un poco menos que a los perros).


No soy la mitad de nada, y éso no lo creo, de éso estoy segura.



miércoles, 4 de junio de 2014

Cientocuarentaiocho.

Número par,
que manera más bonita de despedirme,
entre casualidades, no podía ser de otra manera.

Esta es la última vez que te escribo,
a ti, a la margarita, y a mi misma,
por suerte he aprendido a cambiar a tiempo.

Nunca te perdonaré que fueras lo más bonito.
Nunca me perdonaré haber confiado en ti.

Dejate atrapar si quieres,
por fin es solo cosa tuya, como tu querías.

No vuelvas a hacerles daño,
aunque creo que ya no puedes.

No vuelvas. Ésta vez, si puedes, no te quedes.
No imagines.
No funciona.

Y no te engañes, los lobos viven en manada.