jueves, 10 de julio de 2014

Cientocincuentaiuno.

Hay veces que olvido todo lo anterior,
y me da miedo.
Es de esas veces que me siento un poco,
un poco vacía, un poco asustada, un poco feliz.

Un poco.

Esas veces suelo olvidar los enfados
(y esas veces te echo de menos, para que engañar(-me-nos))

Noches largas, de ni frío ni calor.
Sudor en la espalda hielo en los pies.

Si, soy de esas personas que para hacer el amor se deja calcetines.

Recordarme a mi misma que no debo echar(te) de menos me hace gracia,
al menos estas noches de olvido me hacen reír.

No funciona del todo, porque hilo,
hilo mucho y mal y pienso que es como si tu me hicieras reír.

Tranquila, eso nunca pasara, no de nuevo.

Soy feliz, eso es bueno.
Y aunque tengo ganas de andar por las calles de Madrid,
aunque sea maldiciendo el despertador o mi lentitud y llegando tarde a clase,
hoy soy feliz.

Soy feliz en Huelva, soy feliz con ella,
pero siempre su sonrisa me recordará a la tuya , y eso me hará intentar no echar(te) de menos, y por ende, me reiré.

Ella, en fin, es otro capitulo.
Seguiremos mañana.
Buenas noches.

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