Llevo unos días sintiendo frío cuando entro en la cama.
Es Julio y vivo en Extremadura, pero uso pantalón largo y camiseta de invierno como pijama.
Los calcetines gordos son otro tema, no puedo prescindir de ellos ni de día.
Por las noches me arropo con mi edredón y dejo a los perros subir a la cama, se supone que los seres vivos dan calor.
Pero son las cuatro y media de la mañana y sigo teniendo frío.
No lo entiendo.
No se bien que me pasa. Bueno, si lo se, pero no quiero pensarlo. No me gusta sentir que me han ganado. No me gusta sentir que se burlan de mi y no puedo hacer nada para evitarlo.
Es como fue entonces, pero peor. Ahora no es en los pasillos del instituto, ahora es en el salón de un piso, en internet, en mi cabeza, en todas partes.
Ahora no es gente a la que odio.
Ahora no es solo por las mañanas.
Ahora no son insultos, ahora es silencio.
Es como fue entonces, pero peor.
Pero no me pasa eso porque no quiero pensarlo. Siento que me gana cada vez que me dejo ir y lloro.
Siento rabia.
Siento dolor.
Tengo ganas de hablar pero ante mi solo hay una pared contra la que me choco una y otra y otra y otra y otra vez, simplemente no puedo parar de intentarlo.
Soy como una mosca ante un ventanal enorme.
"Me da miedo la enormidad donde nadie oye mi voz."
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