miércoles, 4 de junio de 2014

Cientocuarentaiocho.

Número par,
que manera más bonita de despedirme,
entre casualidades, no podía ser de otra manera.

Esta es la última vez que te escribo,
a ti, a la margarita, y a mi misma,
por suerte he aprendido a cambiar a tiempo.

Nunca te perdonaré que fueras lo más bonito.
Nunca me perdonaré haber confiado en ti.

Dejate atrapar si quieres,
por fin es solo cosa tuya, como tu querías.

No vuelvas a hacerles daño,
aunque creo que ya no puedes.

No vuelvas. Ésta vez, si puedes, no te quedes.
No imagines.
No funciona.

Y no te engañes, los lobos viven en manada.


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