jueves, 29 de mayo de 2014
Cientocuarentaisiete.
martes, 20 de mayo de 2014
Cientocuarentaiseis.
Una vez más me remuevo entre libros,
mis libros, con su polvo, su sonrisa,
ellos como siempre que me dicen :" aún no nos hemos olvidado de ti".
A veces me siento en deuda con sus letras.
Técnicos y complicados,
ágiles y dulces,
historias repetitivas
o historias completamente novedosas...
Ahí están, y me acompañan
De nuevo, Peter Pan bajó de mi mente,
lleva un par de días sonriendo,
creo que vuelve a no sentirse solo.
Llamo cada noche,
(cada día,)
a mi Mujer Salvaje.
Mis lecturas y la meditación me ayudan a encontrarla,
le encanta tumbarse sobre los árboles del bosque...
Me gusta porque no tiene miedo a caerse.
Es como los pájaros, confía en sus alas.
Me gusta porque aunque es libre está ahí,
no cuando ella quiere,
sino cuando yo la necesito.
Mi Mujer Salvaje nos cuenta cuentos a Peter y a mi cada noche,
de nuevo,
desde hace tres días.
La margarita me mintió,
pero me enseñó un gran valor:
Ninguna vida vale más que algo mediocre, repetitivo, estandarizado...
Ninguna. Ni si quiera la suya.
lunes, 12 de mayo de 2014
Cientocuarentaicinco.
pero no estoy segura de a qué.
A veces me siento a esperarte,
sí, soy así de tonta.
A veces pienso en cómo debe de sentirse volar,
rodeada de aire y nada más,
aunque daría cualquier posibilidad de vuelo porque le salgan las plumas a "pi".
No le pongo nombre porque me da miedo perderle.
(Aunque ya tiene un nombre en mi mente)
Hago eso más a menudo de lo que creía,
no ponerle nombre a lo que me rodea.
Si despojo a los seres de su nombre
cuando se vayan,
si se van,
no dolerá tanto,
será como si nunca hubiera estado.
Se me da bien poner nombres alternativos,
y si en mi mente se llama Búho en mi boca se llame Pi,
(o lobo, o sol, o tigresa).
Se me da bien esconder cosas.
Nunca encontrarás lo que no quiera que encuentres.
Nunca te habré querido.
Nunca habré luchado.
Nunca habré sufrido.
Sí, se me da bien esconder cosas,
y es el momento de cerrar los cajones.
domingo, 4 de mayo de 2014
Cientocuarentaicuatro.
He inventado un nuevo término para los días que no estás,
o para los días que yo estoy demasiado,
el término es feo, no soy muy buena creando palabras
fanmmembersy, de fantasy y remmember.
Ya ves que no me quito el inglés ni para ésto.
Echo de menos Berlín,
y también echo de menos Londres.
Creo que son ciudades que relaciono con una independencia total,
y creo que últimamente me cuesta un poco conseguirla.
Por más que leo sobre ello,
me estoy convirtiendo en una Matilda del amor y el respeto,
estoy empezando a confundir ficción y realidad.
Fanmmembersy es los días que no estás,
o los días que yo estoy demasiado,
y me consuelo imaginando que duermes a mi lado.
Sí, yo que odio compartir mi espacio vital nocturno
te imagino a mi lado.
Es bastante cómodo porque puedo moverme a mis anchas,
como los días normales,
no hay ningún cuerpo real que me impida hacerlo.
Y sin embargo te siento en cada movimiento.
Me sorprendo intentando no molestarte,
no despertarte de un eterno sueño.
Tengo una imaginación bastante poderosa,
a base de recuerdos de cosas vividas y de mi fantasía inacabable
soy capaz de sentirte a mi lado,
tu peso sobre el colchón,
tu respiración ,
tu media sonrisa de las mañanas.
Es cómodo que sea sólo en mi cabeza, porque haces precisamente lo que quiero,
aunque es un poco raro,
es muy poco tú,
es demasiado yo,...
y por éso nos imagino discutiendo.
Nos imagino discutiendo por las tonterías más simples,
o por las ideas más concretas e importantes.
Te imagino discutiendo, sonriendo, durmiendo, cantando, gritando, enfadado o contento, te imagino harto de mis tonterías, te imagino de los nervios, te imagino tranquilo, te imagino leyendo, escribiendo, o viendo una película... pero hay algo que no varía,
siempre,
siempre te imagino a mi lado.
