Ayer me ganó el miedo,
Hace meses me ganaste tú,
Hoy, hoy escribo para dejarlo ir,
al miedo,
a ti,
al miedo a reencontrarme
contigo.
Hoy escribo, como tantas otras veces para ti,
y para todas esas mujeres que sentimos que nos duele tu ausencia
más allá de nuestro imaginario feminista,
libre,
amable y sin ataduras.
De repente, sigues estando ahí.
Más fuerte que mis ganas de ir al museo de al lado,
más fuerte que mis ganas es mi miedo a encontrarte.
Peor que caer a las vías del metro,
peor sería encontrar tu mirada en el andén de enfrente.
Jode, pero de repente, me doy cuenta de que duele pensar que antes de irte para siempre no empleaste ni un simple adiós, ni una nota, ..., nada.
¿Por qué? Porque puedes.
Así de simple y jodido.
La política no me ha dado sólo a personas que me abrazan,
que me apoyan,
que me sonríen cada día y que comen a mi lado.
La política me ha dado todas las respuestas que tu me negaste durante meses.
No quiero tenerte rencor, pero tampoco puedo evitarlo.
No quiero pensar en ti, pero de repente apareces como una oleada de frío y me hielas la sangre inhibiendo la adrenalina que me dan el pañuelo y la capucha, o el calorcito que me aporta escuchar a la gente de mi alrededor hablar en lenguaje inclusivo.
No voy a mentirme. Soy feliz, mucho.
Pero de repente, me dueles, otra vez, y quisiera matarte por ello. Así de simple.
He cambiado,
ahora tengo flequillo, y me he rapado los lados de la cabeza.
Lo odiarías, pero eso solo hace que me guste más.
Ya no llevo las gafas lilas,
ahora directamente me pinto la cara de morado.
Me pinto el cuerpo de morado.
Y sangro morado cada vez que dedico un segundo a escribir sobre/para ti.
Somos mas fuertes que eso.
Hemos creado hermandad y sé que podemos con gente como tu.
Aunque llevéis historia de ventaja, ésta vez no ganaréis.
(No más.)
Las entrañas gritan,
sin paciencia,
histéricas ya.
La voz no se nos quiebra,
porque ahora nos tenemos unas a las otras para cuidarnos con miel y caricias.
He cambiado el terciopelo de tus palabras vacías por el suave viento que agita el pelo de mis hermanas, que acaricia sus pieles de roble,...
He cambiado los castillos en el aire por la tierra que protege las raíces de nuestra historia, escondida, empapada, agotada, pero fuerte, asentada, y lo suficientemente firme como para soportar una y mil tormentas más.
He crecido en el momento en que he comprendido que soy aire,
que soy tierra,
que soy agua,
soy fuego.
Un poco de vientos lejanos,
(de eso que llaman recuerdos)
no apaga un incendio interior como el que vivo,
como el que siento ya cada día...
No volveré a pensar que me faltas.
No volveré a querer mucho, "porque cuando quiero mucho quiero mal".
El amor es algo más que planear un futuro en una tarde de domingo.
El amor es algo más que escuchar la misma música.
"Roma, al revés, es política."
Somos fuertes.
"Somos muchas, somos tantas, somos cada vez más."

