viernes, 24 de enero de 2014

Los niños que no leen.

Los 10 Derechos del Lector (Daniel Pennac) 1. El derecho a no leer. 2. El derecho a saltarse las páginas. 3. El derecho a no terminar un libro. 4. El derecho a releer. 5. El derecho a leer cualquier cosa. 6. El derecho a confundir la ficción con la realidad. 7. El derecho a leer en cualquier lugar. 8. El derecho a hojear. 9. El derecho a leer en voz alta. 10. El derecho a guardar silencio. Y yo añadiría los derechos a invertir todo un día en la lectura, o el derecho a subrayar, marcar o escribir en un libro. Soy de las que se escandalizan cuando alguien escribe, pinta o subraya todos sus libros, pero he de reconocer que los buenos libros son aquellos que se subrayan, aquellos repletos de frases que te cautivan y que necesitas marcar, para la próxima vez que lo leas, para cuando necesites buscarlas, o simplemente para el que lo lea después de ti. Cuando alguien lee un libro en el que tu has resaltado con una línea de lapiz algunas frases, ésa persona empieza a conocerte desde dentro. Cuando subrayas una frase (o varias) de un libro es porque te han llegado al alma, y compartirlas es compartir lo que hay dentro de ti. Nadie se molesta en subrayar un "Hola, ¿qué tal?", pero sí que subrayaría un "Cuando un cuerpo encuentra a otro cuerpo cuando viene entre el centeno", por ejemplo. Un libro subrayado es un libro querido. Un libro subrayado es un libro bueno. Por éso creo que habría que añadirlo como Derecho del Lector, el Derecho a subrayar frases que te tocan el corazón. Recuerdo que la primera vez que supe de éstos derechos fue en el club de lectura (como no podía ser de otra manera) y me pareció una curiosidad graciosa que alguien se hubiera molestado en crear unos derechos del lector. Al fin y al cabo considero que la gente que lee tiene la mente demasiado abierta para cosas convencionales. No hay leyes, ni derechos que valgan, simplemente porque todo vale en la mente de un lector. Por éso me gusta la gente que lee, porque una mente abierta es mucho más fuerte que cualquier otra cosa. Por éso me gustan los niños que leen. Hoy en día sólo los niños que leen tienen imaginación, y sinceramente, un niño sin imaginación no es nada. En éste mundo hemos conseguido crear cientos de miles de "nadas" bajitas que andan por la calle o gritan delante de una pantalla. Supuestamente se impulsa la lectura desde todos los centros escolares, pero es un hecho que los niños no leen. Es un hecho que las "nadas" no leen. Otro fracaso más de la escuela.

miércoles, 22 de enero de 2014

Y una vez más, vuelvo a pecar. (Cien)

"Que siempre llego a la deshora que me marca el corazón" Y aquí estoy de nuevo, con mi pseudo literatura latiéndome en la yema de los dedos y pidiéndome que la teclee, diciéndome que nunca volverá a pasar, que es la última vez. Que puedo centrarme en lo que quiero hacer, que puedo pensar en política e injusticias, que no volverá a hacerme creer que existen cosas como el amor o la felicidad plena. Y que tampoco volverá a alimentar otra tarde de desánimos, de escuchar dos canciones constantemente, una tras la otra, una llena de esperanza y otra llena de dolor. Y aquí estoy de nuevo, frenando a éstos dedos que recorren el teclado con bastante más agilidad de lo que nunca han recorrido ninguna piel, sin miedo y como en su casa, sintiendo que ésto es lo único que saben hacer. Es como si mis dedos solo sirvieran para escribir, como si mi mente intentase escaparse por ellos y sin embargo no fuera del todo capaz. Como si el corazón la cogiese de la mano y le dijera, quédate conmigo. No te vayas de aquí.

lunes, 20 de enero de 2014

Para sonreirse un poquito antes de dormir.

Hoy no he podido escribir, vaya manera de empezar, pero dejo aquí el enlace de un video en el que Pablo Iglesias discute con Maruenda. A mi me hace sonreír la estupidez de la derecha de éste país, y sólo puedo aplaudir la picaresca de Pablo, que en éste caso, los deja muertos. Buenas noches principes de Main, reyes de Nueva Inglaterra. Para mañana os comparto uno más largo y comento sobre ello.

domingo, 19 de enero de 2014

Fin de la era de los números.

Acabo de ver un comentario en la última entrada en el que una amiga me preguntaba "¿Por qué no has llegado al cien?". Bien. Se acabó, se terminaron los números que se suponen interminables. Se acabó, porque todo tiene un final. Nada más de pseudo "literatura" constante. Me centraré más en desgranar la actualidad y la vida con diferentes temas, artículos, documentales o películas, más mi opinión crítica acompañando, por supuesto. De vez en cuando caerán mis temas, porque es imposible huir de la inspiración cuando decide acostarse contigo. Es imposible resistirse a ella. Ay, ésa mujer que nos muerde el alma a todos los locos, que nos llena casi tanto como la luna llena...