miércoles, 28 de diciembre de 2011

noventaicuatro.


Esas ganas de sentir la lluvia en la cara y bailar toda la noche. De conocer gente, mucha, mucha muchísima gente, y empaparte de sus risas, de correr el riesgo de estar hablando con un psicópata que solo quiere hacerte cachitos y sentirte segura de todos modos.
Esas ganas de correr, como nunca antes, de hacerle una pedorreta en la cara al profesor de educación física y gritarle "¡CORRER ES DE COBARDES!". Ganas de cantar, de saltar y de hacer como que sabes de lo que hablas mientras te inventas una aventura por las selvas de indonesia donde casi pierdes la vida.
Sentirte "toh sersi" con los labios pintados de rojo puta. Sacarle el dedo a la gente mientrasvas en un coche a toda velocidad por el medio de la ciudad. Ponerte los taconnes "de domingo" para pisar charcos y reír, reír como nunca, y más.

"Que tu sonrisa sea la razón por la que el sol sale cada día a iluminarnos, a que sigas pudiendo hacernos reír y sonreír, y así hacer del mundo un lugar menos horrible de lo que acostumbra."

noventaitrés.


A veces es tan jodidamente difícil salir del mundo propio para ver más allá que nos volvemos como niños pequeños que se ciegan con un trapo los ojos para no dejar su infancia desgarrada y cambiarla por la vida de supervivencia adulta.
Cuando las cosas no funcionan bien damos por hecho que somos personas débiles que apenas pueden ocuparse de si mismas.
¿Y?
Ser fuertes no es fácil, y no necesariamente todo el mundo tiene por qué serlo. Pero si todo el mundo tiene que intentarlo. ¿Por qué? Por tu vida.
Salir del mar que te arrulla o empuja, según la violencia del viento, a su antojo es tan sencillo como confiar en tu ancla. Y si no tienes, llegará (y se llevará tu angustia, eso siempre pasa).
No rendirse es tan difícil como proponerse hacer deporte, o una dieta, que, en fin, vienen a llamarse igual. Reto.
Replanteate tu vida de una manera neutral.
Busca una ilusión en vivir.
Y después....
... VIVE