Puedes debatirte entre la vida y la muerte. O puedes, simplemente, debatirte contigo misma.
A veces te preguntas quién eres, qué buscas. Eso, es casi peor que estar en coma.
Estando en como, se supone que no te das cuenta de nada, es como dormir. Estando despierta, en cambio, a veces te encuentras con estas situaciones locas y estúpidas que te llenan la cabeza de dudas.
Y es que, si es con ellos con los que realmente quieres estar, ¿por qué no puede ser así?
Y es que, si lo que quieres hacer es irte, ¿por qué no irte sin más?
Creo que, la segunda, será la pregunta que más cueste responder, así es que, quizá sea mejor empezar con ella.
Irte. Irte, ¿a dónde? Irte a secas. Te vas a ir, ya te has ido. Sí, pero volveré, ya he vuelto. Mejor eso que nada. O igual no. Igual esas escapadas en las que me lleno de vida y disfruto de lo de fuera, lo que tanto anhelo cada día solo lleven a torturarme más. Pues, una vez escapas allí, es muy duro volver. He conocido, y conoceré, a gente fantástica, sitios maravillosos..., pero no puedo vivirlos, no siempre.
O igual, así sea como debe de ser. Últimamente he aprendido a aprender que no hay bien sin mal, no hay felicidad sin tristeza, ni amor sin desamor. Esa regla siempre está presente, pero no se sabe hasta que no la aprendes. Yo, la he aprendido ahora, cuando, por fin, he cerrado un ciclo. Por fin, tras tanto tiempo, siento que he cerrado finalmente ese ciclo que seguía sintiendo desgarrado. Y, aunque sí es cierto que lo he terminado de una forma extraña, lo que, podría parecer un comienzo, ahora siento que se ha terminado. Por fin.
Pero estábamos en los viajes, en el salir, en el huir. Y sí, digo huir por que reconozco que es éso lo que me gustaría hacer a mí. ¿Soy una cobarde? Es posible. Pero me quiero escusar, y lo hago, alegando que estoy harta. Estoy harta de que siempre sea lo mismo. De que todo me salga "mal". De que lo mejor que me saben decir las personas que se supone que más me quieren en el mundo sea que no sirvo para nada. Que sólo sepan dirigirme la palabra para echarme la bronca.
Estoy harta de que algunas de las personas a las que más quiero yo decidan anclarse en un futuro aún inexistente y me juzguen por intentar vivir mi presente lívido.
Estoy harta de sólo sentirme realmente bien de vez en cuando, cuando estoy con los que, de alguna manera u otra, me entienden, o hacen por intentarlo. Cuando estoy allí, en la ciudad. Pequeña quizá, sí,, pero ciudad. MI ciudad. Pues la siento como mía. Siento como algo mío ese lugar en el que viven personas a las que no solo quiero con locura, sino que necesito.
Y la pregunta es, ¿por que quieres huir, entonces, huir de eso?
Pues por que sé que no hay bueno sin malo, y por que aveces, me da la impresión de que lo malo gana a lo bueno. Aunque lo bueno sea mil veces mejor, lo malo es tan rutinario que cada vez se clava más, y eso, no se soporta demasiado bien. Y sí, sé que si me fuese, echaría de menos a la ciudad, a MI ciudad, a MI gente. A los que tan locamente amo y a los que necesito. Sería duro. Por ellos. Por su ausencia. Lo sé.
Pero también me evitaría que me echaran siempre en cara lo fracasada que soy, día a día, sin excepción. Que me miraran como a un bicho raro por vivir el presente, o por querer hacerlo. Que me recriminaran mi forma de ser. Evitaría quedarme con la rabia dentro por no decir lo que realmente pienso, pues sé, que eso sólo lo empeoraría todo en casa.
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"Es nuestra historia y la contamos como queremos."